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La tasa de recuerdo del vino

Seguro que te ha pasado muchas veces. Has probado un vino en un restaurante o en casa de unos amigos y te encanta. Pero cuando vas a comprarlo no eres capaz de recordar ni el nombre ni la marca ni nada que se le parezca. Qué fastidio, con lo que te gustaba… ¿te has preguntado alguna vez por qué nos pasa eso y cómo se puede remediar? Vamos a intentar darle luz a este tema, la tasa de recuerdo del vino. ¿Lo habías escuchado alguna vez? ¡Sigue leyendo!

recordar un vino

La tasa de recuerdo del vino es un índice que se calcula dividiendo el número de personas que recuerdan la marca entre el total poblacional. El hecho de que no recuerdes el nombre de aquel vino que te ha gustado tanto en ese restaurante, no es del todo culpa de tu memoria. Tiene mucho que ver el nombre de la marca del vino y el impacto que produzca sobre ti para que puedas recordarla un tiempo. El suficiente para volver a comprar el vino en caso de que te haya gustado.

¿Qué debe tener una marca para poder recordarla?

Principalmente lo esencial es que el vino sea impactante. Un vino especial que nos encante, va a hacer que volvamos a él en el futuro. Pero su nombre también es esencial. Nombres cortos, que nos recuerden a algo que tenga que ver con el mismo vino, va a hacer que consigamos recordar la marca con más facilidad.

¿Por qué es importante la tasa de recuerdo del vino?

Al ser un fruto pequeño tiene un gran potencial cualitativo, que nos va a permitir elaborar desde vinos chardonnay efervescentes, blancos secos o vinos licorosos. Si se vendimia pronto, es ideal para elaborar champagnes, ya que aporta mucha acidez y poco cuerpo. Los monovarietales de Chardonnay, como puede ser Mernat blanco joven son potentes, afrutados y con alta acidez.

Por sus características es una uva que cumple con los requisitos de la crianza en roble, pudiendo hacer vinos muy interesantes de crianza incluso de reserva. La madera de roble la aromatiza y le da un cuerpo increíble, como es el caso del Bucamel blanco.

¿Qué hacer como consumidor para encontrar buenos vinos?

Las listas tradicionales

Tradicionalmente los consumidores nos dejamos llevar por algunos datos que pueden resultar a priori objetivos, como por ejemplo que un vino cuente con galardones o buenas puntuaciones en listas reconocidas. Y esto evidentemente no es malo, un vino con una buena puntuación va a merecer la pena, pero ¿cuántas veces no os ha pasado que probáis un vino que no conocíais, que no tiene puntuaciones ni galardones y que es excelente? No todos los vinos buenos están en las listas, como se suele decir, están los que están pero no todos los que son. Por eso está bien tener una guía, pero decídete a probar por ti mismo y no tengas miedo de experimentar con marcas o bodegas que no conozcas, porque te sorprenderás en la mayoría de las ocasiones.

Las segmentaciones por territorio

Normalmente como consumidores vamos a tener en valor que un vino sea de DO antes que un vino sin ella y vamos a considerar mejor un vino de pago o de parcela que un vino de DO. ¿Siempre es así? Las categorías nos dicen que los vinos se elaboran adheridos a una serie de condiciones que se les exige, como por ejemplo el uso de determinados tapones de corcho o botellas. ¿Quiere eso decir que por norma un vino con DO va a ser superior a un vino sin ella? Puede ser que no y puede ser que por juzgarlo equivocadamente, te estés perdiendo un gran vino. Son numerosos ejemplos que podemos poner de grandes vinos españoles que están fuera de su DO por su elaboración y en cambio cuentan con un gran reconocimiento, seguro que conoces alguno.

Las sensaciones y la tasa de recuerdo del vino

Lo que nos va a hacer recordar un vino por encima de todo no es la marca, ni la etiqueta, ni lo bonito de su presentación en una red social. Ni siquiera su sabor. Lo que nos va a hacer de verdad que recordemos un vino es donde lo tomamos, con quién y como nos sentimos al hacerlo. El buen recuerdo de un vino tiene que ver siempre con la experiencia. ¿No te ha ocurrido que has hecho un viaje increíble para visitar una bodega preciosa y al probar el vino allí te pareció excelente y en cambio cuando lo bebiste en casa parecía incluso otro vino diferente? Es porque la experiencia de ese viaje y probablemente la compañía que tuviste a la hora de catar aquel vino era tan especial que te pareció algo mágico. Y eso no se consigue con cualquier vino.

Por eso nuestros vinos, no son vinos. Son experiencias. Son sensaciones que puedes compartir. Son deseos. Son vinos para que puedas recordar.  

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