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Maridaje de vinos

Beber un buen vino es un placer comparable a muy pocas cosas en la vida, pero beber un buen vino acompañado de una buena comida, es un arte que puede llevarnos a disfrutar de sensaciones únicas en nuestro paladar.

La pregunta de cómo hacer un buen maridaje de vinos, es una de esas cuestiones que todos los amantes a la cocina y al mundo de la enología nos preguntamos muchas veces a lo largo de nuestras vidas, sobre todo en aquellas ocasiones especiales donde queremos sorprender a amigos y familiares.

Mucho se ha escrito sobre el tema y, es por eso, que queremos aportar nuestro granito de arena para ayudarte a conseguir el mejor maridaje de vinos posible.

Antes de darte las claves para ello, queremos explicar que es un maridaje de vinos.

Maridaje de vinos

En el mundo vinícola y de la gastronomía, el maridaje de vinos se define como el proceso de seleccionar los alimentos y elaboraciones que mejor combinen con el vino seleccionado, de forma que nos permita disfrutar de todos los matices y sabores que este dispone.

Evidentemente, hay millones de posibles combinaciones para mezclar platos de comidas con vinos y, desafortunadamente, no todas ellas potencian las características positivas de estos alimentos, ni permiten crear la experiencia más satisfactoria.

Por tanto, para conseguir estas combinaciones únicas, podemos atender a una serie de reglas que nos pueden ayudar a conseguir el maridaje de vinos perfecto:

Reglas para hacer un buen maridaje de vinos

Cuando nos introducimos un alimento en la boca, nos aporta unos sabores que son los que nos permiten definirlo, por eso, somos capaces de decir si una comida es salada, dulce, agria o amarga.

Con el vino nos pasa exactamente lo mismo, en este caso su sabor depende del grado alcohólico, la acidez que se consiga, el azúcar que lleve, la combinación de taninos que lo forman e, incluso, la temperatura a la que lo servimos (aquí te contamos la temperatura ideal a la que servir vinos tintos). Por eso, en función de los sabores de las elaboraciones que vamos a degustar y del vino, podemos establecer estas breves reglas de maridaje:

Comidas grasas

Las comidas grasas como pueden ser el queso y la carne, marinan adecuadamente con vinos tánicos, ya que les hacen parecer más agradables y disimulan ese exceso de taninos.

A la inversa, los vinos ácidos (normalmente blancos y rosados) ayudan a contrarrestar la sensación de pesadez que producen las comidas ricas en grasas, haciendo una combinación ideal.

Comidas saladas

Los vinos con gran acidez, marinan a la perfección con este tipo de comidas, ya que la acidez del vino provoca que la comida sepa menos salada y a la inversa, el vino puede sabernos menos ácido haciendo que disfrutemos más de sus toques aromáticos.

También es una buena combinación con vinos dulces, que ayudan a potenciar los sabores de este tipo de comidas y a la misma vez, los vinos nos parecerán más afrutados.

Comidas dulces

Los vinos tánicos (gran cantidad de taninos en su elaboración) marinan bien con este tipo de comida ya que disminuyen la dulzura de las elaboraciones y en el caso de ser vinos ácidos, las comidas dulces reducirán la sensación de acidez en boca, haciéndolos más agradables.

Comidas ligeras

El mejor maridaje para este tipo de comidas, son los vinos frescos y ligeros, como los blancos jóvenes y algunos rosados. Si bien es verdad que tenemos que tener cuidado con la graduación del vino, ya que una alta graduación puede provocar que las comidas ligeras nos sepan insípidas.

Consejos para un buen maridaje de vinos

Entiende el menú como un elemento global

Cuando elaboramos un menú y pensamos en el maridaje de vino, tenemos que pensar que el menú es una experiencia global, que va desde el principio hasta el final.

Por eso, es importante que elijamos y sirvamos los vinos de forma que los comensales puedan disfrutar de todos ellos, es decir, nunca serviremos un vino con mayor cuerpo justo antes de un vino más joven o ligero, porque es muy probable que todos los sabores de este segundo vino quedaran ocultos tras el primero.

Con la comida pasa igual, normalmente empezaremos con elaboraciones más ligeras acompañados con vinos jóvenes, para dar paso a elaboraciones más sustanciosas y vinos con más cuerpo.

Busca el equilibrio del maridaje

Tendremos que entender como se han elaborado los platos a degustar, es decir, como de intensos son los sabores que lo forman, como de graso es el plato en sí, como de fácil o difícil de digerir es el plato, de forma que entandamos que es lo que necesita cada uno de ellos y, de esa forma, elegir el vino que más le completa.

Para el vino, tendremos que tener en cuenta todo lo que hemos ido comentando hasta ahora, por ejemplo, veremos el grado alcohólico, el tipo de uva que se ha utilizado, la crianza que lleva, etc.

De este modo, si tenemos en cuenta este punto, podemos contemplar diferentes combinaciones que nos permitan disfrutar de más registros durante el trascurso de la comida.

Maridaje de vinos por contraste

Una de las opciones para llegar al equilibrio durante el maridaje es optar por buscar contrastes entre el vino y los alimentos. Puede pasar que una comida sea picante y la mezclemos con un vino más refrescante que nos ayude a mitigar ese sabor.

Maridaje de vinos por asociación

Otra de la opciones a las que podemos optar es a todo lo contrario, podemos hacer un maridaje por asociación, es decir, buscar alimentos que produzcan sensaciones similares a las que produce los vinos elegidos, ya que esto nos puede ayudar a intensificar ciertas sensaciones. Pueden ser asociaciones por colores (para sensaciones visuales), por olores o incluso por sabores.

Innovar para encontrar nuevos maridajes

Como pasa en todo lo relacionado con la gastronomía, decidir lo que está rico o lo que sabe mejor es algo profundamente subjetivo, por lo que nuestro mejor consejo es que pruebes, pruebes y pruebes.

A veces, probando elaboraciones con vinos que, en un principio no parecen pegar, encontramos sabores y sensaciones que no nos esperábamos y nos llevamos gratas sorpresas. Por eso, lo más importante es no tener miedo a buscar nuevas combinaciones.

Ejemplos de maridajes de vinos

Ya hemos comentado que hay mucho de subjetividad a la hora de decidir que es un buen maridaje, pero, aun así, queremos compartir con vosotras algunos maridajes que son seguros y siempre funcionan:

Carne

Al ser un alimento graso y con intenso sabor, debemos buscar un vino que sea similar, es decir, que no se quede escondido tras el sabor de la carne y pueda lucir a su misma altura, por eso, se suelen elegir vinos tintos con crianza o reserva (si aun no te queda clara la diferencia entre crianza y reserva pincha aquí). De esta forma podremos disfrutar de la combinación de ambos sabores.

Pescado

Se trata de un alimento que tiene diferentes notas en función del tipo de pez del que provenga. No es lo mismo un pescado azul, que uno blanco, que uno más graso, pero lo que está claro es que marinan a la perfección con vinos blancos.

Seguramente, si se trata de un pescado magro y escamoso, podremos mezclarlo con un vino blanco fresco y ligero. Si, por el contrario, se trata de un pescado con sabor intenso, podremos ir a vinos blancos más elaborados y con más cuerpo

Pastas

Se trata de uno de los alimentos que más posibilidades tiene a la hora de maridar. Al poder ir acompañada de tantos ingredientes y salsas, va a depender del acompañamiento que elijamos el seleccionar un vino u otro para el maridaje.

Las pastas más típicas con salsa de tomate mezclan muy bien con vinos rosados, mientras que, si se seleccionan ingredientes más potentes como setas, puede ir muy bien un vino tinto con algo de crianza.

Queso y embutidos

Afortunadamente, en la gastronomía española disponemos de una gran cantidad de diferentes tipos de embutidos y quesos, por lo que, como pasa a la hora de maridar carnes, lo mejor es que busquemos un vino que esté a la altura del embutido que vamos a picotear. Por eso, podremos tomar vinos blancos jóvenes con ciertas clases de queso e ir aumentando la intensidad del vino en función de la intensidad del embutido.

Maridaje de vinos para postres

Postres

Normalmente, nos han enseñado que los postres solo marinan bien con vinos dulces y hay una parte de razón en esto, ya que los postres suelen ser dulces y hacen una combinación perfecta con vinos dulces como ellos, pero no siempre es así.

Por ejemplo, el chocolate es perfectamente combinable con vino tinto, creando un maridaje que resalta mucho el sabor del propio chocolate y del vino.

Como conclusión, la mejor idea es probar hasta encontrar la combinación de comida y vino que nos resulta más satisfactoria para cada paladar, sabiendo que, si seguimos estas reglas y consejos, estaremos más cerca de encontrar el maridaje de vino perfecto.

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